
La experiencia de visitar a estas simpáticas aves “en smoking” es sumamente emocionante y también didáctica, algo que puedes realizar en su hábitat natural, por ejemplo en el sur de la Patagonia en Argentina, donde por estas fechas están preparando sus nidos. En Punta Tombo, encontramos la mayor colonia de pingüinos de Magallanes conocida en todo el mundo, con aproximadamente medio millón de ejemplares (unas 200 mil parejas reproductivas).
Sin embargo, otro indeseable efecto del cambio climático podría afectar contra la supervivencia misma de esta especie. En efecto, el informe Cambio Climático en la Antártida, recientemente presentado en la Cumbre Mundial de la Biodiversidad IUCN de Barcelona, indica que el aumento global de la temperatura, que sería de dos grados, provocará que la población de pingüinos adelia y emperador se vea reducida entre un 50% y un 75%, respectivamente, para el 2042 en la zona continental de la Antártida.
Según concluyen las investigaciones, la pérdida de hielo marino y glacial, a causa de su derretimiento por una temperatura superior, llevaría a la disminución del fitoplancton que se desarrolla bajo la capa helada.

Este fitoplancton es el alimento principal del krill, un pequeño molusco del que se valen los pingüinos para alimentarse. De allí en más, no es muy difícil darse cuenta que el desbalance en la cadena alimentaria terminará por afectar a las colonias de pingüinos, ya que al no disponer de alimentos suficientes, su supervivencia se tornará mucho más dificultosa. Por si fuese poco, la variable de temperatura hace que aumente el hielo debido a los vientos, lo que hace que las zonas de alimentación estén más alejadas y los pobres animalitos precisen de un gasto energético mayor para arribar allí.
La contaminación está causando verdaderos estragos y por ello los ambientalistas solicitan en forma urgente un acuerdo superador al Tratado de Kyoto, que vence en 2012. Ya se ha comprobado en una colonia – a la que se le está haciendo un seguimiento individualizado – una reducción del 60% en el caso de las poblaciones de adelia en los últimos 25 años, y un descenso de 250 a diez parejas de emperador. Estas dos especies son las únicas exclusivamente antárticas – otras variedades se hallan también en otras partes.
En la actualidad, ya se están realizando excursiones turísticas al maravilloso continente blanco de la Antártida. A pesar de que es un poco costoso, tal vez en un futuro cercano sea algo más habitual. Y sin embargo, puede que para cuando logremos llegar hasta allí, los pingüinos ya no estén para que los apreciemos. Es hora de exigir a nuestros líderes que hagan algo antes de que sea tarde.
Vía: El Mundo
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