
Los tiempos cambian. Antes, lo más importante de un hotel iba desde el tamaño y confort de una cama, pasando por el amoblamiento del cuarto y las instalaciones sanitarias, terminando en la piscina y áreas sociales.
Ahora no: lo que priorizan los pasajeros a la hora de decidir entre un hotel u otro es que responda a sus requerimientos de tecnología.
Reuters les preguntó a 6.300 personas qué era primordial para ellos a la hora de elegir un lugar para alojarse. La nada despreciable cifra del 47% de ellos respondió que las facilidades tecnológicas eran fundamentales.
Esto significa que cada vez tendrá menos sentido que un hotel nos cobre por el uso de la conexión WiFi, ni pensar que no cuente con este servicio. Sin embargo, hay algunos establecimientos que no lo tienen, y no son precisamente los más económicos.
Muchos hoteles de renombre piensan que si pagamos un alto precio por la habitación, no nos importará el recargo por el uso de Internet. Sin embargo, se equivocan. Cada vez más personas priorizarán aquellos sitios que les solucionen su necesidad de navegar por la web.
Vía: Gadling
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