
La nave denominada Lenin fue lanzada a los mares en el año 1957. Tuvo la particularidad de ser la primera nave de superficie en alimentarse a energía nuclear, como así también la primera embarcación civil en hacerlo.
Se trata de un rompehielos, es decir que su diseño está pensado especialmente para navegar por las aguas congeladas de los mares árticos o antárticos, y su desempeño es óptimo en estos medios, incluso al punto en que en aguas normales no se desliza con tanta facilidad.
El gran barco de 134 metros de largo y 19 toneladas de peso fue decomisado en el año 1989, pero ahora volverá a ser útil reconvertido en hotel de lujo y museo para ofrecer hospedajes. Tiene mucho sentido si pensamos que ya desde su diseño se planteó como una pequeña ciudad flotante, con camarotes, biblioteca, cine y varios salones comedores.
Aseguran que no hay riesgos con la radiación, así que en breve los turistas podrán vivir una experiencia realmente distinta a bordo del Lenin.
Vïa: Gadling
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