Pocas cosas deben ser más desagradables que amanecer con una terrible picazón producto de las chinches, unos insectos que se alimentan de sangre humana y por ello es común que se encuentren en las habitaciones, particularmente en colchones. La gran afluencia de personas en hoteles hace que sean sitios particularmente vulnerables a la infestación de estos nada simpáticos bichitos.
Según un estudio de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), la proliferación de estos insectos ha motivado que se incrementen entre un 10 y un 20 por ciento la demanda de los servicios destinados a erradicarla. Ellos estarán de parabienes, pero nosotros no, y lo peor es que es precisamente el comercio y el tráfico internacional los que han hecho reaparecer una plaga que en España se consideraba extinguida.
¿Las zonas donde más se han visto los insectos, y que más demandan servicios de fumigación? Canarias, la costa mediterránea, el Camino de Santiago y la Costa del Sol. La relación es clara.
A no alarmarse, que la picadura de la chinche no supone ningún riesgo para la salud, aunque provoca muchas molestias – obvio –, y eventualmente infecciones dérmicas al rascarnos y lesionarnos donde nos picó.
Es importante sacudir bien nuestras prendas al retirarnos, ya que pueden viajar en ellas hasta nuestras casas.