
Hoy vamos a introducirnos en uno de los carnavales más desenfrenados, alegres y multitudinarios del mundo: el de la ciudad brasileña de Río de Janeiro. A pesar del origen católico de la festividad, es una fiesta popular y profana.
Se realiza en el sambódromo, un predio especialmente construido para el carnaval, que tiene unos 800 metros de largo, con gradas a los laterales, para que el público presencie el desfile de las escolas do samba, el alma del carnaval de Río.
A finales del siglo XIX, los cordões – “lazos”, en portugués – fueron introducidos en Río de Janeiro. Consistían en grupos de personas que caminaban por las calles tocando música y bailando. Los cordões fueron los antecesores de las modernas escuelas de samba, tal es la traducción al español. La samba es el ritmo brasileño característico del carnaval, que surge a partir de derivaciones de la música que los afrobrasileños heredaron de sus ancestros del continente negro.
Estas organizaciones cuentan con cientos de integrantes, que trabajan todo el año para lucirse durante el carnaval y tratar de ganar el premio de cada año. En cada edición, las escolas eligen un tema y lo representan en sus trajes, carruajes y las letras de la canción que van tocando y cantando a medida que avanzan por el sambódromo, a lo largo de la Avenida Marquês de Sapucaí , desde su comienzo hasta la Plaza de la Apoteosis.
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