Hoy vamos a continuar conociendo los calabozos más temibles, que pueden resultar una recorrida un poco escabrosa para muchos, pero que no deja de ser interesante y de enseñarnos mucho cómo somos como sociedad.
Hoy vamos a conocer algunas cárceles españolas, que si bien no poseen registros de actividad paranormal, lo cierto es que el sólo hecho de ver las malas condiciones en las que vivían los reclusos es una experiencia bastante tétrica y escalofriante.
La prisión de Mazaleón se ubica en el antiguo ayuntamiento de la ciudad, reformado en 1742. En la primera planta se ubica el calabozo, en perfecto estado de conservación a pesar de los más de dos siglos desde su utilización. Se observa un travesaño al que se ataban los pies de los presos. El detalle principal es un muro de 7 metros de ancho por 1,60 de alto, en el que impresionan ver las inscripciones y dibujos de quienes pasaron por este lugar.
Entre estos graffiti aparecen representadas manos con los dedos extendidos, un amplio repertorio de armas de la época – cuchillos, pistolas, arcabuces –, hombres, mujeres pájaros, barcos, así como numerosas inscripciones y otros signos que están siendo objeto de un detallado estudio.

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