Un convento de la capital lusa acoge el Museo Nacional del Azulejo, establecimiento que da cuenta de la historia arquitectónica y cultural de Portugal, a partir de que se trata de un elemento sumamente presente a lo largo de su historia, y en sus monumentos.
Es así que en Lisboa, en Porto y en muchas ciudades del país es fácil descubrir los azulejos en muchas fachadas de edificios, algunos anónimos, otros considerados monumentos, también en el interior de iglesias, en estaciones de tren o metro, en casonas y palacios.
Pero en el convento Madre de Deus – en la parroquia de Xabregas, junto al puerto – es posible ver su evolución a lo largo del tiempo, y apreciar una colección que reúne varias decenas de miles de piezas. Y es el “Panorama de Lisboa”, panel de 23 metros de largo que representa una panorámica de la capital portuguesa previa al terremoto de 1755, la obra más preciada. Ya se lucía en el palacio de los condes de Tentúgal en 1701.
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