
El castillo de Hohenschwangau guarda estrecha relación con el castillo de Neuschwanstein que conocimos hace poco, pero si el otro era un lugar de fantasías y de cuentos, éste es una verdadera fortaleza, y la casa en la que Luis II de Baviera – quien mandó a construir Neuschwanstein – pasó la infancia. La traducción de su nombre es Castillo del Gran Condado del Cisne, y es obra de Maximiliano II, padre de Luis. Se encuentra en el pueblo de Schwangau, cerca de la ciudad de Füssen – al sudoeste de Baviera, cerca de la frontera austríaca.
El emplazamiento de este castillo fue originalmente ocupado por una antigua fortaleza, la de Schwanstein, del siglo XII, perteneciente a una familia de caballeros hasta el siglo XVI, donde cambió de dueños. Lamentablemente, el sucesivo pase de mano en mano y la falta de mantenimiento hicieron que este edificio original estuviera casi derruido a principios del XIX.
El rey Maximiliano II se enamoró del entorno alpino espectacular del lugar, y decidió erigir allí su propio castillo. Así nació Hohenschwangau. Su arquitecto fue Doménico Quaglio, quien utilizó para su diseño los fundamentos del neogótico. Fue residencia de veraneo y caza de la familia real. Los reyes vivían en la parte principal del castillo, mientras que sus hijos lo hacían en una adyacente.
Lo más leido