El auto-stop es una de las modalidades de viaje low cost más viejas del mundo, los más osados viajeros se han aventurado a las carreteras desde tiempos inmemoriales, a parar a conductores solidarios que los acerquen a sus destinos – o sin un rumbo fijo definido –
Entonces, es lógico pensar que se pueden surcar los mares de la misma manera. En realidad, las historias de trotamundos también nos han narrado más de una vez las anécdotas de quienes se subieron a un barco ofreciendo algún servicio, para llegar a destinos remotos. Efectivamente, la crisis ha hecho un poco más habitual que muchos viajeros optaran por ofrecer sus servicios a barcos, para llegar sin coste a destinos como los del sudeste asiático, el Caribe, Japón o Polinesia.
Similar a lo que ocurre en las carreteras, muchos viajeros se hacen marineros y se ofrecen a colaborar en lo que haga falta con tal de llegar a destino. Lo habitual en el barco-stop es recorrer puertos y preguntar a los capitanes, hasta que alguno decida aceptar al viajero a bordo.
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