
En la actualidad, son muchas las grandes urbes que, a pesar que tienen una historia que se remonta a varios siglos atrás, han apostado a la modernidad y al contraste entre lo clásico y lo moderno. Sin embargo, el debate que se suscita es, ¿hasta que punto las obras nuevas no atentan contra la tradición urbanística-cultural de una ciudad con historia?
Este parece ser el caso de París, que ante el anuncio de que en el año 2012 se inaugurará una torre de altura que puede que altere la armonía arquitectónica tan pintoresca de la Ciudad Luz. Tendrá 200 metros de altura y será realizada en mayor medida en cristal, por lo que tendrá cierta reminiscencia a la pirámide del Louvre. Junto con la mítica Eiffel y la Torre de Montparnasse, serán las tres grandes construcciones de altura en la ciudad.
Sin embargo, la opinión pública no parece estar muy convencida de las bondades del nuevo proyecto, que será utilizada más que nada para la instalación de oficinas, aunque contará también con comercios y restaurantes en los últimos pisos. se emplazará en el parque de exposiciones de la Puerta de Versalles.
La nueva torre tendrá 70.000 metros cuadrados, y el diseño estará a cargo de los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meureon, galardonados con el premio Pritzker en 2001, el equivalente arquitectónico del Nobel. Su currículum es impresionante: han realizado el estadio olímpico de Pekín denominado “El nido”, la galería Tate Modern de Londres, el Forum 2004 de Barcelona, el estadio de fútbol Allianz Arena en Múnich, el centro de exposiciones para la fundación La Caixa en Madrid o el Centro Cultural de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, por sólo mencionar algunas obras.
Mientras el debate continúa, lo que es seguro es que, aunque pasen los siglos y el diseño urbanístico de París vaya mutando, ninguna edificación le hará sombra a la Torre Eiffel.
Vía: Publico.es